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Herrera de Duero

Herrera de Duero es una población que según datos históricos perteneció al Concejo de Valladolid a quien fue vendida por el rey Alfonso VIII 'por mil aúreos' en 1191. Más tarde pasaría a ser 'Villa Realenga' en tiempos del rey Carlos III en 1759, hasta que se convirtió en 'Villa', ya independiente, con la Constitución de 1812. En la actualidad depende administrativamente del Municipio de Tudela de Duero, desde 1852. Se accede a Herrera por la Carretera de Segovia (CL-601) a la altura del puente sobre el río Duero (también se la conoce como 'Puente Herrera'), a 10 km. de Valladolid capital.

Hasta que se construyó esta carretera, a finales del siglo XIX, existía una barcaza que cruzaba viajeros de un lado al otro del río y a su alrededor algunas 'Ventas' donde alojarse y cambiar de caballerías. Debido a su situación privilegiada junto al río Duero, poblada de abundantes especies arbóreas de ribera, como álamos, olmos, sauces … que ofrecen frescor y sombra al caminante, resulta un lugar formidable para pasear, para encontrar tranquilidad y sosiego; disfrutar del canto del ruiseñor o la oropéndola, del jilguero o el petirrojo … y de una gran diversidad de pájaros que habitan los extensos pinares que rodean el pueblo, plagados en sus claros y en sus ribazos, de flores medicinales y plantas aromáticas.

Para deleitarse con el murmullo de las aguas del río junto a la pesquera, (donde se dice que hubo un molino y un batán de lo que hoy sólo quedan algunas piedras) lugar que se le denomina familiarmente como 'playa' y frecuentado por aficionados a la pesca, ideal para el recreo y distracción de toda la familia en días estivales. También podemos encontrar árboles autóctonos como el roble, la encina, el quejigo … y si hay suerte algún 'pucheruelo' o 'níscalos' o 'espárragos trigueros' para la merienda …

En su iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de la Asunción figura en la piedra central de su arco de entrada la fecha de 1437, pero son muchas las reformas que habrá sufrido a lo largo de su historia y más aún en los últimos años para acondicionarla. Se cuenta que hubo una ermita dedicada a San Roque de la que no quedan restos.

Sus fiestas patronales se han establecido el último fin de semana del mes de Julio, para disfrute tanto de vecinos como de visitantes, pues es en estas fechas cuando más gente se puede acercar a participar del bullicio y la alegría sana de las jornadas festivas. Y tal vez sea por este entorno agradable y su cercanía a Valladolid, entre otras cosas, por lo que el número de habitantes está creciendo en los últimos años y las viviendas que se construyen están muy solicitadas.

Como anécdota, una de las primeras concentraciones de motos popularmente conocidos como 'Pingüinos' tuvo lugar en este pueblo en marzo de 1982, y cada año vuelven a visitarnos para tomar un refrigerio aunque no se celebre aquí su encuentro, proporcionando al pueblo un animado espectáculo ante la llegada de sus imponentes máquinas.

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